Otros · 13 de Jun 2019

Padres y jóvenes ¿Cómo se vive una paternidad inesperada?

3 jóvenes que se convirtieron en padres inesperadamente, nos comparten sus experiencias y cómo viven la paternidad a pesar de lo “impuesto” por la sociedad.

La paternidad en los jóvenes

Carlos, Renzo y Andrés

¿Qué ocurre cuando se tiene que asumir la paternidad de una manera no esperada y a una edad en la que las prioridades probablemente sean otras? Pues a pesar de lo que se pueda pensar, nada negativo.

 

Se suele tener la idea que existen edades para ciertos momentos: terminar los estudios, conseguir un trabajo, independizarse, tener un bebé, y que al no seguir ese determinado orden, no estamos haciendo las cosas bien. Sin embargo, hay veces en las que esa fórmula se altera y sí, tal vez inicialmente no sepamos cómo afrontar esos cambios, pero al final siempre se encontrará una solución.

 

Eso fue lo que pasó con Carlos, Renzo y Andrés, tres padres jóvenes que no esperaban que la paternidad llegue a ellos de manera tan temprana. Sin embargo, esto no hizo que se acaben los planes que podía tener para sus vidas, al contrario, habían encontrado la motivación necesaria para cumplirlos.

Carlos

«Mi primera reacción fue agridulce», empieza diciendo, que si bien decidió a los 15 años que quería ser papá, no esperaba que suceda de manera inesperada. Luego de ese primer momento de escuchar la noticia, y ya habiéndola asimilado, lágrimas de emoción llegaron a sus ojos sin que pueda controlarlas.

 

Fue todo un reto, nos cuenta. «Yo nunca fui de salir mucho, pero justo ese año se me había dado por salir más seguido, frecuentar nuevos lugares, así que tuve que dejar todo eso de lado». Sin embargo, Carlos no toma esto como una restricción, empezó a meditar, se conoció a sí mismo; fue así como descubrió que lo que más quería en ese momento de su vida era ver nacer a su hijo.

Paternidad
Carlos y Miqueas.

«Ser papá no es nada fácil, sabía que tenía que hacer cosas como cambiar pañales, bañar una persona, ver dibujos animados varias veces, limpiar caca, hacer biberón; pero cuando tuve que hacerlas… fue otra historia», cuenta Carlos. Ahora él ya es todo un experto en esas y todas las otras tareas que son necesarias.

 

Carlos trabaja como periodista, y aunque es una profesión con una gran exigencia, toma todos sus espacios posibles para pasar el mayor tiempo posible con Miqueas, su hijo. «Quiero construir una relación que sea lo más sólida posible, que seamos amigos.  Una relación en la que él pueda venir y preguntarme todo lo que quiera, que sea sincero, que no se reprima, que no tenga miedo de preguntarme nada», concluye Carlos.

Renzo

Renzo no se encontraba en Perú cuando recibió la noticia, «Cuando recibí esa llamada, lo último que esperaba era escuchar algo así. Fue un shock al inicio, pero luego fui haciéndome la idea poco a poco».

 

Su forma de pensar cambió completamente, explica, ya no era la mentalidad de un chico de veintitantos. Ahora todos sus fines de semana están completamente dedicados a Cali. «Primero es mi hijo y él quiere estar con sus papá todos los fines de semana».

 

«Él manda, definitivamente. Lo que él quiera hacer, lo hacemos. Sin embargo, creo que hay que poner límites. Llega un momento en el que tienes que decir “Ya no, ya no más Peppa Pig”. Alguno de los padres debe tomar ese rol». Para Renzo no necesariamente el padre o la madre tiene que poner los límites, puede ser cualquiera, pero alguien debe hacerlo.

Paternidad
Renzo y Calixto desayunando.

Igualmente con las tareas, «Todas las tareas pueden ser repartidas: darle de comer al bebé, cambiarles el pañal, limpiar, etc. Pensar que esto solo lo deben hacer las mamás, está completamente equivocado», enfatiza Renzo.

 

«Creo que los padres tienen que darle todo el tiempo posible a sus hijos. Si tienes un trabajo que te ocupa todo el día, planea algo especial para los fines de semana. Si siempre piensas “puedo darle mucho más que esto”, estás haciendo las cosas bien». Es así como Renzo construye una relación de amistad con Calixto, creando una atmósfera de respeto, cariño y complicidad. «Una relación óptima sería una en la que no solo hablas con tu hijo porque le preguntas cosas, sino que él mismo te cuenta su día, lo que hace, lo que le interesa; comparte todo contigo», finaliza.

Andrés

Al igual que Carlos y Renzo, para Andrés no estaba en sus planes en convertirse en papá. Su reacción fue similar también, un gran impacto inicial, y luego asimilar y prepararse para lo que se viene.

 

«Pensé que mi vida iba a cambiar para siempre y quizá para mal, porque todo el mundo te trauma. Y sí, tu vida cambia, pero no para mal. Empiezas a descubrir cosas diferentes, creo que es un cambio súper positivo. También te toca hacer cosas que no pensaste hacer, en mi caso fue ir a mi misa y cantar todas las canciones para la comunión de Salvador», nos comenta Andrés.

Paternidad
Andrés y Salvador.

Para Andrés la paternidad no se vive de una sola forma ni se ve así, a pesar de lo que pueda pensar la sociedad al respecto. «Porque yo tengo tatuajes, tengo aretes, y no me visto con terno o algo; juzgan y creen que soy un mal padre. La única persona que podría saber si eres o no un buen padre, es tu hijo. Nadie más debería meterse en algo así», explica con énfasis.

 

Otro tema que es importante para Andrés y del cual se dio cuenta cuando nació su hijo, es el poco tiempo inicial que pasa el padre con el bebé. «Creo que el tiempo de licencia debería ser más largo. Si tú excluyes desde el día uno las responsabilidades del padre, ya se asume que es la mamá quien va a tener que cargar con toda la responsabilidad. Desde el inicio, las responsabilidades deben ser las mismas para ambos.»

 

Andrés ha construido una relación de amistad y confianza con Chava, y quiere que se mantenga de esa manera. «Confianza y amistad, creo que a eso se resume. Amistad, porque no quieres que tu hijo pase tiempo contigo solo porque debe hacerlo. Y confianza porque esperas que así tú no estés presente, le has dado las herramientas suficientes para que pueda encontrar su camino.» concluye.

 

Ser joven y padre, no significa que todos tus sueños se acabaron o que perdiste la mejor etapa de tu vida; es todo lo contrario. Cuando decides comprometerte con esta nueva etapa, lo más importante para ti ahora es cumplir los sueños de tu hijo o hija. Y esto no es una carga, son sueños te llenan más que los que tenías previamente.

 

Imagen de aromero

Trabajo para mantener a mis gatos.

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