Padres · 29 de Nov 2019

La importancia de validar las emociones de los chicos

Negar las emociones de los niños puede perjudicarlos durante la vida adulta. ¿Cómo los ayudamos a sentir?

La importancia de validar las emociones de los chicos

Freepik / Canal IPe

La invalidación es muy común en nuestra sociedad, pero es una práctica tan rutinaria que muchas veces ni siquiera nos damos cuenta de que la estamos aplicando. “No llores, no es para tanto” o “Si sigues haciendo berrinche, te castigo”, son algunas de las frases que suelen escuchar los niños de la boca de sus papás en pleno proceso de crecimiento. 

 

Pero esta actitud no hace más que reforzar las conductas agresivas, pesimistas y la baja autoestima de los chicos, problemas que muchas veces arrastran hasta la adultez. 

 

Una forma de ayudarlos a reaccionar adecuadamente a sus emociones es la validación. Sí, hacer exactamente lo contrario al primer concepto que les presentamos. Para entender de qué se trata y cómo podemos aplicarla en el día a día, conversamos con la psicoteraputa diálectico conductual Gabriela Lostaunau.

Primero lo primero: ¿qué es la validación?

 

Según la especialista ‘validar’ es una estrategia de comunicación en la que uno reconoce y considera la experiencia emocional de otra persona. “Quizás no lleguemos a entender cómo se siente, pero lo está viviendo y solo por eso ya tiene sentido y lógica”, explica.

 

Pero cuidado. En el camino a validar podrían haber algunas situaciones confusas. Como pensar que utilizar el afecto o las distracciones para evitar que los chicos expresen sus sentimientos es correcto.

 

“En realidad eso es tan malo como negar la emoción. Algo que también hay que entender es que no es lo mismo validar la emoción que la reacción. La mejor forma de separar las cosas es hacerle saber al niño o niña que entendemos su molestia, pero que la conducta que está teniendo para manifestarla no es la más adecuada”, dice.

 

La importancia de validar las emociones de los chicos

 

Después de hablarles sobre las emociones y enseñarles a reconocerlas, esto es lo que podemos hacer para ayudarlos a gestionarlas:

 

Cuando están molestos. Pueden reemplazar el patear o gritar con garabatear una cartulina, gritar en una almohada, romper una hoja de papel en varios pedacitos o amasar plastilina. 

 

Cuando están tristes. La tristeza es uno de los sentimientos más difíciles de expresar y también uno de los más importantes de validar. Algunos recursos que se pueden usar son las artes. Por ejemplo la pintura. Pueden agarrar un bote de témpera y hacer un dibujo de lo que sienten, jugar con las manos, con cerámica o cualquier material moldeable. 

 

Cuando tienen miedo. El miedo es bastante común en los niños. Algunos lo muestran mojando la cama, teniendo pesadillas o aislándose. “Algunos padres ven a sus hijos con miedo y toman acciones que los abruman más. ‘¿Tienes miedo de exponer? Entonces voy a traer a toda la familia para que expongas delante de ellos’. Para un adulto esta técnica quizás pueda funcionar, pero en un niño puede generar un trauma”, dice Gabriela.

 

La idea es que aprendan a afrontar sus miedos poco a poco, que sea una transición. Si le tienen miedo a la oscuridad, primero pueden dormir con una luz tenue y si les asustan las arañas, pueden investigar sobre ellas primero y luego ir al parque acompañados para ver una de lejos. 

 

¡Respetemos y aceptemos las emociones de los más pequeños! ¿Qué otros ejemplos se te ocurren para hacerlo?

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 De ningún lado del todo y de todos lados un poco

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