Padres · 05 de Jul 2019

Ella le enseña a niños y niñas de Ayacucho a programar sin usar una computadora

Marjorie Tineo creó un proyecto que llega a colegios con poco o nulo acceso a la tecnología demostrando que no hay límites para aprender.

Ella le enseña a niños y niñas de Ayacucho a programar sin usar una computadora

Difusión / Canal IPe

Tres horas le tomaba a Marjorie Tineo llegar hasta el distrito de Chuschi en Cangallo, Ayacucho para enseñarle a niños y niñas a programar sin usar una computadora, pero los buenos resultados de cada sesión la motivaban a continuar. Por el día del maestro aquí en Chicos IPe te contamos su historia.

 

La joven estudiante de ingeniería de sistemas nunca se imaginó siendo profesora e incluso confiesa que la idea le asustaba. “Siempre pensé que enseñar a niños sería complicado. Tenía miedo de que no entendieran lo que yo trataba de explicarles y que eso haga que no les guste el curso”, cuenta. Pero fue todo lo contrario.

 

Para hacer realidad este proyecto social, que inició motivada por el poco acceso de recursos digitales en muchos colegios del Perú, utilizó los currículos de los programas CS Unplugged, codeSpark Unglugged y Code Unplugged. Estas metodologías ya habían dado grandes resultados en otros países. Ella supo aplicarlas de una manera creativa, enseñando conceptos de informática y considerando la importancia de la conexión que hay entre los símbolos y las acciones en la programación. Durante el proceso usó materiales didácticos que iban desde cartillas impresas hasta semillas de plantas. 

 

“Me di cuenta que, pesar de todos los avances, aún hay escolares que no tienen acceso a las computadoras y mucho menos a Internet. Es por eso que, después de mucho análisis, decidí armar un curso para niños de 7 a 9 años”, explica.

 

Otro factor que le permitió continuar con su iniciativa fue el apoyo de la Congregación de las Hermanas de la Caridad de Leavenworth. Ellas la ayudaron con la convocatoria y el acercamiento con los padres, que fue lo esencial para lograr un trabajo más eficaz. Tanto ellos como los pequeños estaban motivados por el inicio del taller. 

 

“El interés de los niños es muy alentador. Aprenden muy rápido y con más razón, tenemos que poner atención en ellos. Al final del taller ellos desarrollaron su razonamiento lógico-matemático, pero también su pensamiento creativo. Han aprendido a socializar y a trabajar en equipo, algo que en un principio les costaba bastante. Lo positivo de la programación es que involucra todas estas habilidades, es muy completa”, dice. 

 

Pero lo más gratificante sin duda fue el abrazo que recibió al final de la última clase, acompañado de un “gracias profesora, te voy a extrañar”. Eso para ella, fue lo más bello, nunca había sentido tanto cariño. Marjorie espera que en un futuro esta currícula se logre implementar a lo largo y ancho de nuestro país. ¡La educación es para todos!

Imagen de cdiaz

 De ningún lado del todo y de todos lados un poco

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