Otros · 04 de Abr 2019

La inspiradora historia de una joven cajamarquina que le ganó a la desigualdad

Madai Urteaga tiene 23 años y ha logrado ingresar al programa de doctorado de ciencia política de seis de las universidades más importantes del mundo.

La inspiradora historia de una joven cajamarquina que le ganó a la desigualdad

Madai Urteaga / Canal IPe

 

Cuando Madai era niña soñaba con ser presidenta del Perú. Hoy sus prioridades han cambiado, pero sigue luchando por ellas con la misma pasión. Gracias a esa constancia y disciplina este año logró ingresar (con todos los gastos pagados) al programa de doctorado de seis de las universidades más reconocidas de Estados Unidos. Aún no sabe si estudiará los próximos cinco años en Harvard, Princeton, Berkeley, MIT, Cornell o Columbia, pero lo que sí sabe es que en ninguna de ellas pasará desapercibida.

 

Ella cuenta que siempre ha sido responsable y estudiosa, pero que sus oportunidades de éxito se duplicaron cuando el director de su escuela en Cajamarca le recomendó postular al Colegio Mayor Secundario Presidente del Perú (COAR), creado para formar a los mejores estudiantes del país.

 

“Decidí venir a Lima a los 13 años porque quería mejorar la calidad de educación que recibía y siento que tomé la mejor decisión. En el colegio perdí el miedo a expresar mis ideas, aprendí a pensar de forma crítica, no solo a memorizar y sobre todo a ser ambiciosa en torno a lo que quería ser en el futuro. Hay que romper el mito de que las escuelas privadas son siempre mejores que las públicas. No es cierto. Las escuelas privadas que abundan ofrecen educación de baja calidad. Y, al contrario, hay públicas muy buenas”, dice.

 

Pero no solo el colegio le ha dado mucho, sino también su familia, que sigue siendo un gran soporte emocional cuando se siente abrumada o con poca confianza y la PUCP, de donde se graduó, una vez más primera de su promoción, de la carrera de ciencia política.

 

“Hay que romper el mito de que las escuelas privadas son mejores que las públicas”.

 

Ella no siente que haya algo “mágico” en sus métodos de estudio. Simplemente es una persona que respeta sus horarios y sabe invertir su tiempo de forma correcta. Casi todos los días, Madai se levanta temprano, hace ejercicio, prepara su desayuno y se va a trabajar en horario regular. Por la noche lee alguna novela gráfica y mira las noticias o sale con amigos. “Lo que a mí me funciona es estudiar en ambientes sin distracciones, tomar notas en papel mientras escucho una clase o leo y subrayar con colores distintos las ideas. En realidad las formas de aprendizaje son bien particulares, así que no hay una receta universal”, asegura.

 

Madai hace política comparada con enfoque regional en América Latina. Cuando termine el doctorado, que la entrenará para ser investigadora profesional, piensa dedicarse al mundo académico por varios años. No descarta dar el gran salto a la vida pública como ministra, por ejemplo. ¿Cuáles son las tres cosas que haría primero para mejorar la educación en el Perú? Hacer que todos los colegios públicos alcancen el nivel de los COAR, para lograr que los estudiantes de bajos recursos tengan acceso a educación de calidad, luego incluiría un componente fuerte de igualdad de género, respeto a la diversidad sexual y a los derechos de las minorías y cambiaría el enfoque memorístico de las clases por uno más crítico y sobre todo, uno en el que los jóvenes sean personas más sensibles frente a los problemas que rodean a países como el nuestro.

 

“Me gustaría decir que todo se puede lograr con esfuerzo, pero hay una cuestión de desigualdad muy fuerte que no se arregla con voluntad”.

 

En este camino al éxito, ella ha entendido que un buen estudiante nace y se hace, que necesitas más que solo habilidad e inteligencia para lograr tus metas. “Me gustaría decir que todo se puede lograr con esfuerzo, pero en nuestro país hay una cuestión de desigualdad muy fuerte que muchas veces no se arregla con voluntad. Lo que le diría a las niñas, adolescentes y jóvenes es que no dejen que nadie más que ellas decida sobre su vida, que se hagan escuchar cuando sientan que hay un trato desigual, que se esfuercen y sueñen mucho”, reflexiona.

Imagen de cdiaz

 De ningún lado del todo y de todos lados un poco

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