Identidad · 29 de Ago 2019

‘Con los pies en la Tierra’, la iniciativa que motiva a mujeres amazónicas a crear arte con identidad

Con su proyecto, Anabel de la Cruz, busca recuperar y difundir el arte tradicional de los pueblos originarios.

‘Con los pies en la Tierra’, la iniciativa que motiva a mujeres amazónicas a crear arte con identidad

Con los pies en la Tierra / Canal IPe

De los 55 pueblos indígenas que tiene nuestro país, más de 40 son amazónicos, a pesar de eso, muchos son aún desconocidos. Buscando hacerlos visibles a través de su cultura, su lengua y sus tradiciones y darle a las mujeres locales las herramientas para desarrollarse, la diseñadora de indumentaria, Anabel de la Cruz, creó el proyecto ‘Con los pies en la Tierra’

 

“El nombre nace a partir de la importancia de estar conectado con tu país, con quien eres tú, con la tierra misma. Es una forma de decir que estás con los pies en la tierra si te conectas con todo lo que está a tu alrededor”, explica Anabel. 

 

La historia de esta iniciativa comenzó a partir del primer viaje que hizo a Ucayali en 2011. Para ese momento ya había trabajado con artesanos, pero no había generado ningún vínculo con ellos. 

 

“Buscando ir más allá, viajé a Ucayali para trabajar con una comunidad shipiba. De esta experiencia aprendí que a veces vemos el mundo desde una perspectiva occidental, pensamos que vamos a enseñar y al final descubrimos que primero tenemos mucho que aprender”, dice.

 

‘Con los pies en la Tierra’, la iniciativa que motiva a mujeres amazónicas a crear arte con identidad

 

Ese primer acercamiento la ayudó a entender más a las mujeres shipibas, las mismas que luego se convirtieron en sus grandes amigas y aliadas. Después llegaría a Cantagallo con toda la ilusión de hacer grandes cosas. Ahí comenzó a poner en marcha los primeros talleres libres para mujeres.

 

“En ese momento yo trabajaba en un ministerio y parte del dinero que ganaba me ayudaba a financiar las actividades, los materiales, las máquinas”, cuenta. 

 

Pero pronto descubrió que necesitaba sumar esfuerzos y empezó a tocar puertas. Así logró establecer pequeños convenios, como el que hizo con el Museo Nacional de Cultura. Con ellos organizó una visita con las participantes de sus talleres para que ellas puedan ver la textilería que desarrolló su comunidad en los años 50. También comenzó a dar constancias por participación para lograr certificarlas y a firmar convenios con ferias para que empiecen vender sus piezas de forma directa. 

 

‘Con los pies en la Tierra’, la iniciativa que motiva a mujeres amazónicas a crear arte con identidad

 

Luego el proyecto llegó al pueblo yanesha de Villa Rica. Con ellas Anabel se centró en trabajar la memoria, en conversar con la comunidad para que entiendan cómo se jugaba antes, cómo se cazaba, cómo se hacía música, cómo se llevaban a cabo los rituales. 

 

“A partir de estos experimentos comenzaron a volver a la vida piezas centrales. La idea era ayudarlas a crear colecciones que rescaten su identidad, pero de una forma contemporánea, mezclando técnicas tradicionales con expresiones de la moda actual”, dice. 

 

Así lograron exponer sus creaciones en Ruraq Maki y muy pronto se irán a París para hacer lo mismo. Con estas oportunidades consiguieron convertirse en las protagonistas de sus proyectos y han comenzado a caminar entendiendo la importancia de mantener sus tradiciones. 

 

“Por muchos años estuvieron escondidas, solo eran consideradas como la mano de obra de diferentes diseñadores. Hoy pueden decir que tienen sus propias marcas bien armadas, con diferentes conceptos detrás”, menciona.

 

‘Con los pies en la Tierra’, la iniciativa que motiva a mujeres amazónicas a crear arte con identidad

Marca social

Anabel no se detiene, por eso a la fecha puede decir que ha capacitado también a mujeres matsiguenga del Bajo Urubamba, a las urarinas de Loreto, entre muchas otras. 

 

Para sostener el proyecto ha creado la marca Euritmia, que da el 20% de todas las ventas que se generan a ‘Con los pies en la tierra’, eso sirve para financiar todos los talleres y solventar los gastos que generan los viajes a las comunidades.

 

“Esta aventura me ha enseñado a ser mejor persona, a entender la diversidad de culturas y a conocerme a través de ellas, a aprender que es necesario luchar por nuestros derechos. Hace algunos años, por ejemplo, hicimos un movimiento para defender la iconografía del pueblo shipibo e impedir que sea industrializada por las empresas. Llegamos hasta el congreso, ahí hicimos la primera mesa de trabajo de conocimientos ancestrales. Somos seremos humanos y necesitamos juntarnos para comenzar a entendernos y alcanzar cosas”, dice. 

 

¿Conoces otras iniciativas similares? ¡Cuéntanos!

Etiquetas: 
Imagen de cdiaz

 De ningún lado del todo y de todos lados un poco

Compartir en: