Padres · 20 de Ago 2018

Una tradición llamada apascha

Te contamos más sobre la prenda que mujeres ayacuchanas llevan desde tiempos milenarios.

Apascha

Canal IPe

En la provincia de Paucar del Sarasara y Parinacocas en la región Ayacucho, muchas madres preservan una tradición que se remonta a la época de los incas: el uso de las apaschas. Estas hermosas prendas textiles se llevan del cuello, cabeza o tórax y se acomodan en su espalda, permitiendo, entre otras cosas, transportar a bebés de manera segura.

 

Similares a las conocidas llicllas — mantas de colores vistosos que muchas mujeres también usan en la espalda —, las apaschas fueron declaradas Patrimonio Cultural de la Nación en el 2014 debido a la técnica utilizada para su elaboración, su simbolismo y la forma en la que ha logrado sobrevivir generación tras generación.

Vínculo maternal

Proveniente de la palabra quechua “apay” que significa “llevar”, esta manta es utilizada tanto por mujeres adultas como jóvenes para cargar a sus hijos, hermanos o cualquier niño de hasta aproximadamente un año y medio de edad que tengan bajo su cuidado a sus espaldas. Al hacerlo de esta manera, su trabajo en el campo y en la casa se facilita al tener las manos y los brazos libres para cualquier actividad.

 

Sin embargo, si hay una función que las aspascha hacen muy bien es la de estrechar vínculos entre la madre y su bebé pues al tenerlo detrás de ella y casi a la misma altura de su visión, el pequeño tiene la oportunidad de desarrollar estímulos únicos al estar en contacto directo con el paisaje que lo rodea. Asimismo, al ser usadas en la parte delantera, facilitan la labor de amantarlo, limpiarlo y hasta arrullarlo dulcemente hasta que pueda quedarse dormido.

Apascha
La apascha sigue tradiciones que vienen desde la época de los incas como el telar cintura, una técnica de tejido muy característico de la zona. Imagen: Canal IPe

Orígenes ancestrales

Además de servir para cargar bebés, las apaschas también son utilizadas para llevar cargas pequeñas como ropas, semillas o productos recogidos del campo. Según cuentan los relatos orales, este uso en particular tuvo su origen en la época del Tawantinsuyo, cuando las mujeres tuvieron que cubrir el vacío de mano de obra que dejaban por los hombres en las chacras por cumplir con la mita guerrera ordenada por el estado. Es ahí, en las faldas del nevado del Sarasara, donde las mujeres tuvieron que ingeniárselas para cumplir solas con las labores agrícolas y la crianza de sus hijos. ¡Un verdadero ejemplo!

 

Otras versiones cuentan que se originó en el pueblo de Quilcata, una zona en donde se han hallado resto de un akllwasi inca, recinto donde mujeres escogidas llegaban a prestar servicios en actividades productivas para el Estado inca como el tejido.

Generaciones de conocimientos

En una aspascha tradicional podemos ver que predominan los colores rojo por la familia y el lazo de sangre, y el verde por estar relacionado a la siembra y la tierra.

 

La técnica utilizada para su elaboración es la del tradicional telar cintura, una técnica que aún podemos observar en varios pueblos de los Andes y cuyos conocimientos ha sido transmitido de bisabuelas a abuelas, madres e hijas. En algunas zonas aún se mantiene el uso de la fibra de vicuña y alpaca y pintan las telas con cochinillas y plantas de la zona, tal como lo hicieron sus ancestros.

 

Las apaschas son una de esas tantas tradiciones que han logrado mantener su vigencia a pesar de los siglos y la modernidad. Y tú, ¿alguna vez viste alguna apascha? ¿También usarías una de ellas?

Imagen de mvillafranca

Viajar, café, música, llamas, alpacas y mucho queso

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